Me llama mucho la atención la forma en que se divierten mis primitos porque se la pasan viendo televisión o frente a la computadora, igual que yo.
Pero yo ya tengo 26 añotes y ellos apenas van por sus ocho, diez y once añitos y me pongo a pensar en todas las niñitas locas que andan enseñando los calzones en Hi5 y recientemente en Facebook.
También pienso en todos los chamacos cachondones grabándole los calzones a sus compañeritas con el celular y subiéndolos a YouTube y lo más preocupante la información errónea o perversa a la que pueden estar expuestos en Internet y la porquería de contenido de la TV.
En fin, como yo no puedo estar ahí todo el tiempo como tío regañón jalando orejas, me he puesto a analizar cómo fue mi infancia… ¡Sí ya sé! ¡Ya llovió pero en serio! Lo admito, alguna vez llegue a ponerme el clásico espejito en el zapato para verle los chones a una compañerita, me di uno que otro besito con mi noviecita debajo del escritorio de la maestra a la hora del recreo, pero según yo mi mente nunca se corrompió con una idea falsa de lo que es amor o un despertar temprano a la sensualidad y la sexualidad.
Recuerdo que cuando era niño lo más chido para mí era escaparme de mi casa para irme a jugar con todos los niños de la cuadra. Sin mentirles nos juntábamos fácil 20 chamacos y nos íbamos a un baldío a jugar futbol, tomábamos como nuestra toda la manzana y nuestras respectivas casas para jugar a las escondidas, encantados, quemados, a los chois.
Ibamos a las milpas a robar elotes en el verano, para después hervirlos en una olla que poníamos en un fuego que nos emocionaba prender en aquel terreno baldío, para después comerlos con mayonesa, queso y chile piquín. Derribábamos la barda vieja del baldío para romper los adobes y utilizarlos como proyectiles y claro uno que otro mocoso salía con chichones, descalabros, ojos morados y muchas veces peleados, nos correteábamos por toda la manzana saltando bardas de casa en casa para poder salir a la calle contraria.
Mí niñez fue muy diferente a la de las nuevas generaciones y me pregunto ¿Es acaso que con la edad me he vuelto aburrido, persignado y así? ¿Me estoy preocupando mucho por algo que es normal que pase? ¿Es verdad que los videojuegos despiertan la habilidad mental en los niños o solo aparta su atención de lo que es importante?
Creo que con el tiempo todo mundo adquiere ese sentimiento muy de la gente mayor, cuando dicen que las cosas eran mejores en sus tiempos ¡Chale ya estoy viejojojo! Nah, no es cierto. ¿Pero tu cómo ves? ¿Por qué no me cuentas como fue tu niñez y los juegos que se jugaban en tu barrio?







julio 3rd, 2010 en 8:55 am
Mi hija preguntó alguna vez qué celular tuve cuando era niño. Cuando le dije que no había celulares en mi infancia, puso la misma cara de “changos, qué ruco eres” que puse cuando mi papá me dijo que no había televisión cuando era chico.
¡Saludos!